Las figuras bíblicas, un verdadero tesoro de nuestra Semana Santa
Todos los años resulta complicado elaborar un “censo” de las figuras bíblicas que desfilan por las
calles de Puente Genil en Semana Santa. Según los últimos datos, la cifra oficial se sitúa entre las 425 y las 450, pero a riesgo de errar, lo único cierto que puede decirse es que sin ellas
nuestra Semana Santa carecería de uno de sus principales sellos de identidad que le da prestigio y reconocimiento como una de las mejores de nuestro país.
El origen de las figuras bíblicas se remonta a mediados del siglo XVII, aunque por aquel entonces se hallaban ligadas a las Cofradías. Con el paso del tiempo
estuvieron sujetas a las prohibiciones y decretos de las autoridades eclesiásticas, si bien comenzaron a alcanzar su esplendor a finales del siglo XIX, cuando progresivamente fueron asumidas por
las Corporaciones Bíblicas, desfilando de manera intercalada entre las cofradías durante sus respectivas estaciones de penitencia.
La popularidad que tienen es de tal calado que las figuras tienen a los niños como sus grandes valedores, y es que, por poner algunos ejemplos, todos de pequeños
nos hemos escondido al paso de Los Jetones, hemos admirado la oveja que acompaña al Buen Pastor, el gallo de Los Ataos o hemos dejado alguna moneda en la túnica de Jesús que portan varios
romanos.
Sea como fuere, el cariño que los pontanenses tenemos a nuestras figuras bíblicas supone el mejor reconocimiento a una tradición que, como pudo comprobarse el
pasado fin de semana, goza de inmejorable salud. Tras verlas desfilar, sólo cabe iniciar la cuenta atrás para volver a verlas el próximo año por nuestras calles.
autor: Puente Genil Semanal