¡Desde el Principio hasta Hoy!
En el siglo XIII, Alfonso X El Sabio autoriza a Don Gonzalo Yánez Dovinal, señor de Aguilar, para poblar un territorio situado en la margen derecha del río Genil. Así surge el Pontón de Don Gonzalo, situado en la frontera cristiano-árabe, donde comienzan a concentrarse los primeros núcleos de población. Más tarde, en el siglo XVI, en la orilla izquierda del Genil, tiene lugar el nacimiento de la aldea de Tejares, perteneciente al marquesado de Estepa, y que actualmente recibe el nombre de Miragenil.
En 1834, durante la regencia de Dª María Cristina, es cuando los dos núcleos urbanos separados por el río se unen para dar lugar al actual Puente Genil. Y es entonces cuando esta tierra del dulce de membrillo y de la crianza de los buenos vinos, se asoma al futuro con esperanza.
Desde sus orígenes, los habitantes de este pueblo situado en el corazón de Andalucía, se han caracterizado por su gran religiosidad, lo que ha propiciado la construcción de numerosas iglesias y la incorporación de Imágenes para su Culto. Durante el siglo XVI los actos de la vida cotidiana del pueblo se impregnan de esa religiosidad imperante en la gente y sobresalen fiestas en honor a Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, patrona de Puente Genil, a los santos San Juan y Santiago, a Nuestra Señora de la Purificación, así como el Día del Corpus y la Semana Santa.
La religiosidad popular que manifiestan los pontanenses les hace fundar Cofradías, Hermandades y Asociaciones religiosas, tanto de Gloria, Sacramentales como Penitenciales, entre las que destacaban siempre las de Semana Santa.
Resulta muy difícil indagar en los primitivos orígenes de las Cofradías de Puente Genil y de la Semana Santa ya que no existen Libros de Actas ni documentación precisa, sólo citas y menciones de historiadores locales y en muchos casos, sólo contamos con el legado de la transmisión oral.
En Puente Genil hay constancia de la existencia de Cofradías penitenciales desde el siglo XVI, la más antigua es la Cofradía de la Sangre, hoy llamada del Señor Amarrado a la Columna, que arranca sus orígenes en 1558 a tenor de los escritos de historiadores locales como Antonio Aguilar y Cano y Agustín Pérez de Siles. En 1593 se denominó Hermandad de los Azotes, por las rigurosas disciplinas a que se entregaban sus hermanos durante la estación de penitencia. Actualmente la Cofradía se denomina de la Vera-Cruz.
Otra de las Cofradías más antiguas de Puente Genil es la de Jesús Nazareno, fundada hacia 1595. “El terrible”, nombre con el que se conoce popularmente a la imagen de Jesús, llega a la villa en 1622. Se trata de una talla de autor anónimo, completa para vestir y de carácter manierista. Al poco tiempo de la creación de esta Cofradía se constituye una asociación llamada “Las Cien Luces”, que será la encargada de custodiar y velar por la seguridad de todos los enseres del patrón de Puente Genil.
Desde sus inicios y hasta mediados del pasado siglo solamente hubo tres días dentro de la Semana Santa en los que hicieran estación de penitencia y procesión las Cofradías penitenciales, siendo el Miércoles, Jueves y Viernes. En la actualidad es durante nueve días cuando se llevan a cabo, en medio de un gran fervor, las salidas procesionales de las distintas Cofradías pasionistas, empezando el Sábado de Pasión y finalizando el Domingo de Resurrección. Puente Genil cuenta en la actualidad con 24 Cofradías penitenciales que procesionan 33 “pasos”.
Como podemos comprobar la tradición “manantera” o semanasantera en Puente Genil se remonta cinco siglos atrás. Desde el primer momento sus gentes han estado muy volcadas al culto de las Imágenes religiosas y a la festividad de la Pasión y Muerte de Cristo. Esto explica el gran arraigo y la fama que tiene la Semana Santa de este pueblo en toda España. Son sus ciudadanos, quienes la convierten en estandarte y seña de identidad, así como en el eje sobre el que giran sus vidas a lo largo del año.
La Semana Santa en Puente Genil no significa solamente ver pasar pasivamente unos desfiles procesionales. Ser mero espectador de balcón o de acera es quedarse fuera de la celebración. En este pueblo de la provincia de Córdoba, la Semana Santa significa y representa mucho más. Y para averiguar su significado hay que adentrarse en ella, conocerla y profundizar en la vida de sus Cofradías y Corporaciones. Esta fiesta no queda ajena ni para el pontanés ni para el viajero, al que se recibe calurosamente y se trata como “hermano”. En este pueblo todos sus ciudadanos se sienten implicados en la celebración que aquí y de manera especial dura un año, ya que participan de forma activa y fervorosa contribuyendo a perpetuar una tradición que dura siglos.
La Semana Santa de Puente Genil es algo que no se puede explicar con palabras. Es un sentimiento y para entender un sentimiento hay que vivirlo. Para comprender ese palpitar que alienta a todo un pueblo hay que venir a visitarlo en Cuaresma, dada la originalidad con que se vive este periodo litúrgico. Es el momento ideal para compartir con sus habitantes todas las emociones y experiencias que embriagan los 40 días que preceden a la Semana Mayor.
Fuente: María José Jiménez Gálvez para la web "GuadañayTridente.es"